DÍA DEL LIBRO
CONCURSO DE CUENTOS
TERCER PREMIO CATEGORÍA B
AUTOR: Illán Álvarez, 4º de E.S.O.

La Nueva España
El pescador asturiano secuestrado en Somalia vuelve a casa tras más de 4 meses de cautiverio.

Pedro llegó ayer a Asturias, donde fue recibido por más de 20.000 personas que le dieron su apoyo.
El pescador pixueto es liberado por sus captores, pertenecientes a un grupo nacionalista antisomalí: “Eran buena gente, muy pobres y con claros ideales, pero tengo que agradecer el gran trato recibido, fui preso en jaula de oro” dijo el pescador al llegar a Ranón (sigue pág. 22)
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Pedro se encontraba desesperado, la situación de su hijo era crítica, tenía leucemia crónica y en 18 meses iba a morir inevitablemente. Pedro lo había intentado todo, medicina pública, privada, extranjera… pero no había solución aparente para la enfermedad de Samuel, su hijo.
Un día buscando en Internet información acerca de esta enfermedad fue a dar a una página bastante extraña donde ponía que todas las enfermedades se podían curar con plantas especiales, y que la leucemia de su hijo se podía curar con el picoplancton darsiano, que sólo se encuentra en la costa occidental de Darsa, un islote del archipiélago de Socotora, en el Oceáno Índico.
Poco después Pedro descubrió que había un reducido grupo de personas que se habían curado gracias a las plantas que recomendaban en esa web, así que decidió encabezar la primera expedición pixueta que pescara en el Índico. Convenció a Pepe, su amigo íntimo para emprender dicha odisea y compraron con los ahorros de toda su vida una nave nodriza, ya que una gran nave pesquera sería excesivamente cara. Al proyecto se apuntaron una docena de patrones de la zona circundante a Cudillero y un mes después partieron un total de 59 hombres hacia los caladeros del Índico. Los primeros días de navegación fueron viento en popa, ya que los pequeños barcos de pesca iban guardados en la nave nodriza y los marineros se lo pasaban bien al tener mucho espacio. Al cruzar el Canal de Suez les advirtieron de la piratería somalí aunque los marineros no se lo tomaron en serio. Todos estaban radiantes excepto Pedro, que no había contado el verdadero propósito del viaje a nadie se encontraba nervioso y  esperanzado. Al pasar el Cabo Guardafuí vieron pasar gran cantidad de peces que iban de las costas kenianas y tanzanias hacia la Península Arábiga, por lo que decidieron detenerse allí un par de días para aprovechar a pescar alguno de estos bancos.
Al segundo día Pedro se fue en solitario al estar sus dos marineros enfermos por el cambio de clima. Cuando el sol comenzaba a caer decidió volver a la nave nodriza, pero a medio camino fue asaltado por un barco no mucho mayor que el suyo en el que había 12 piratas somalíes con armas bastante rudimentarias (pistolas de pequeño calibre, bates de béisbol…) Pedro se entregó sin oponer mayor resistencia y siguió la barca de los piratas hasta una cala poco visible tanto desde tierra como desde el mar. Una vez allí vio de cerca a sus captores, de tez negra, entre metro ochenta y dos metros, fuertes, musculosos… Huir parecía imposible. El más alto de todos se presentó en un rudimentario inglés como intérprete del grupo y le dejó claro que si no intentaba rebelarse iba a recibir un buen trato.
Instalaron a Pedro en una cabaña de madera y así estuvo varios días, recibiendo comida, paseando por la playa y dándose pequeños baños. Poco a poco fue entablando relación con los piratas y rápidamente se dio cuenta de que sus captores no eran el tipo de piratas que los medios de comunicación presentaban en España, con última tecnología en armas, grandes barcos, mucho lujo... Estos piratas eran pescadores somalíes, pero con los grandes buques extranjeros se quedaron sin pescado ni dinero por lo que tuvieron que buscar nuevas fuentes de ingresos para que sus hijos no muriesen de hambre.
Un día Pedro le ofreció a sus captores ir de pesca y enseñarles las técnicas pesqueras que se estaban usando en Europa. Cuando se estaban acercando al caladero tuvo una intensa conversación con Mubutu, el líder de los piratas.
-¿Vais a cobrar rescate por mí?- preguntó Pedro en un rudimentario inglés aprendido en EGB.
-Bueno, la verdad es que no podemos comunicarnos con nadie, si nos localizan estamos muertos.
-Entonces, ¿por qué me tenéis aquí retenido?
-Bueno, te has ganado nuestra franqueza, la verdad es que te tenemos aquí para presionar al gobierno somalí a que libere Somalilandia, ya que nosotros no somos somalíes, somos somalindeses, nacimos en el Imperio Británico y no tenemos nada que ver con esos bárbaros de Mogadiscio, además somos democráticos y mucho más fuertes que esos sureños. Pero claro, a Europa no le importamos nada porque no hacemos nada de importancia, pero eso está cambiando.
-Pero, ¿no decías que no podéis poneros en contacto con nadie?
-Sí, pero ahora todo el mundo sabe que estás secuestrado y nuestro contacto en Mogadiscio ha reivincado que el secuestro está a cargo de la حركة تحرير أرض الصومال (Movimiento para la Liberación de Somalilandia) y nuestra lucha ha llegado a oídos de Gran Bretaña, la madre patria y suponemos que hará algo por sus hermanos.
-¿Y en cuánto tiempo me vais a soltar?
-En un mes más o menos, tú tranquilo que volverás sano y salvo. Una pregunta personal, ¿por qué has venido hasta tan lejos si en España tenéis de todo?
-Te seré sincero puesto que tú también lo has sido contigo. He venido hasta aquí porque mi hijo está enfermo y sólo se puede curar con una planta que existe en Socotora.
De repente cambió el semblante de Mubutu y se fue. A los 2 días fue a hablar con Pedro.
-Mi hijo también está enfermo, el curandero de mi pueblo me dijo que necesitaba ir a Socotora, por eso me uní al MLS, quiero que se cure- le dijo Mubutu a Pedro.
-Vayamos juntos, mi barco podrá soportar la travesía, aunque no entrarán todos tus hombres.
-De acuerdo, irán 3 hombres acompañándonos, serán los de más confianza. Serán Sharif, Omar y Mohamed.
-¿Cuándo nos vamos?
-Hay que esperar un poco, si nos ven estamos muertos todos excepto tú, nos iremos pasado mañana por la noche hay que ir preparando el viaje, necesitaremos tiempo para ello.
-De acuerdo, en dos días nos vamos.
Los siguientes dos días fueron febriles en el campamento pirata, Mubutu le dijo a sus hombres que se iría con 3 secuaces suyos y Pedro lejos, pero sin dar más detalles que para eso era el líder. Todos los piratas con la colaboración de Pedro recogieron víveres, agua potable y otras cosas que fueran a necesitar en la travesía hasta los islotes de Socotora, tras dos días de duro trabajo llegó la noche de partir hacia la isla yemení. Los 5 tripulantes entraron en el Samuel I (el barco de Pedro) y emprendieron la aventura. El primer día pasó sin problemas, pero una tormenta en la segunda noche hizo que los 5 marineros pasaran la noche en vela tratando de que el barco no sufriera ningún percance. El resto del viaje no les dio más problemas. Finalmente, tras 3 días y 4 noches de viaje amarraron en Darsa, donde hablaron con uno de los pocos habitantes de este pequeño islote (entre 10  y 30 pescadores según la época del año) para que les indicara donde encontrar esta planta.
La salvación para sus hijos se encontraba a 30 metros de profundidad, por lo que tuvieron  que ir a la capital del archipiélago, con gran afluencia turística, para alquilar un equipo de submarinismo.
Al día siguiente Omar y Pedro se sumergieron bajo el Índico en busca de la milagrosa planta. Tras 3 horas de inmersión aparecieron por la superficie con unos cien gramos que serían suficientes para salvar a Samu y a Shamarke (el hijo de Mubutu).
Dos días después y tras pertercharse para el viaje partieron con rumbo a Somalia. La última noche una fortísima tormenta azotó el barco haciendo que Mohamed y Pedro quedaran heridos de gravedad al recibir sendos impactos contra el casco de la nave, pese a ello la medicina seguía intacta.
Mubutu aplicó sus básicos y limitados conocimientos de medicina para curar a ambos marineros y a los 15 días de reposo en una cabaña Pedro pudo continuar su recuperación dando paseos por la playa y baños.
Un mes después de su regreso a Somalia Mubutu le llevó a la ciudad más cercana donde Pedro acudió a la policía para volver a casa donde fue recibido como un héroe copando portadas de todos los medios de comunicación.
Quince días después de llegar a su Cudillero natal Samu se curó “milagrosamente” dando a Pedro la alegría más grande de su dura vida.