CANTO AL INMIGRANTE
La inmigración nos ocupa
en estos versos que escribo.
Unos vienen en chalupa,
y hay que mirar con lupa
por si alguno no está vivo.
La canción del inmigrante
que se acerca a trabajar
y busca algo interesante
sin tener que echar el guante
y acusarlo de robar.
Hay muchos subsaharianos,
peruanos, argentinos,
rumanos, ecuatorianos,
marroquíes, colombianos,
bolivianos, tunecinos.
Unos vienen en patera
por el peligroso mar.
Y, tras una larga espera,
traen a la familia entera
para futuro buscar.
A quien viene en patera
impide la policía
atravesar la frontera
y los manda a su bandera
antes de que acabe el día.
Es realmente inhumano
que los cerquemos con vallas.
Con escaleras de mano,
escapando de un tirano,
nos muestran sus agallas.
Muchos son analfabetos
pero ejercen profesión:
aunque sea, cortan setos.
Aquí los hay más catetos
y también sin formación.
Buscan la oportunidad
de encontrar un buen trabajo.
Van pidiendo caridad
y recorren la ciudad
para arriba y para abajo.
Algún pueblo despoblado
ofrece huerta y morada
a quien ponga buen cuidado
en vigilar el ganado
y tener la tierra arada.
Hay muchos invernaderos
donde es duro laborar.
Recolectan tomateros
dirigidos por negreros
que los quieren explotar.
Dicen que aquí no hay trabajo
mas no es del todo verdad.
No queremos sueldo bajo
y nos importa un carajo
que otros cobren la mitad.
En el sector del servicio
cuidan de niños y viejos
limpiando casas. ¡Qué oficio!
Hacen este sacrificio
y su familia está lejos.
Echan su tierra de menos,
a su hogar quieren volver
para cuidar a los nenos.
Mas los recursos son menos
de los que aquí han de obtener.
Los hispanoamericanos
español saben hablar.
Pero no los africanos
ni tampoco los albanos.
Se lo vamos a enseñar.
En muchas de sus culturas
se desprecia a la mujer.
Sus condiciones son duras,
tienen muchas ataduras,
como si fuera el ayer.
Existe otra diferencia:
en España el ciudadano
cree que tiene preferencia
por tener residencia.
Tener licencia no es vano.
Se siente un no-ciudadano
cuando papeles no tiene
porque no tiene un hermano,
nadie la da la mano,
y el agente lo detiene.
Suelen ser discriminados
por toda la sociedad.
Y de crímenes culpados
aunque no estén implicados,
reducidos sin piedad.
De inmigrantes nos quejamos.
A extranjeros no queremos.
Pero no nos percatamos
de lo mucho que aprendemos
si cultura intercambiamos.
¡Qué vergüenza! ¡Cómo estamos!
Los queremos repatriar
pues a ninguno escuchamos
y a ninguno ayudamos.
¡Esto tiene que cambiar!